🌪️ 1. Una parte quiere orden… y la otra es puro caos
• El TEA ama la estructura, la rutina, la previsibilidad.
• El TDA rompe las rutinas, se olvida de lo planeado, se distrae con facilidad.
• ¿Resultado? Frustración interna: quieres que todo esté bajo control, pero tu atención se va para otro lado y te saboteas sin querer.
Ejemplo: Planeas algo en tu agenda, pero ese día te levantas y no podés concentrarte, entonces todo se atrasa… y eso te molesta muchísimo, porque "no era el plan".
🔁 2. Una parte se aferra a lo que conoce… y la otra busca novedad
• El TEA quiere que las cosas se mantengan iguales y predecibles.
• El TDA se aburre rápido, quiere cambios, busca estímulos nuevos.
• ¿Resultado? Una batalla entre la necesidad de estabilidad y el impulso por lo nuevo.
Ejemplo: Quieres que todo siga igual en tu ambiente o trabajo, pero a la vez te cansas de lo monótono. Amas la idea de un cambio… hasta que llega, y entonces te da ansiedad.
⚠️ 3. Los dos luchan con la regulación emocional
• Ambos tienen dificultades para identificar, expresar o controlar emociones intensas.
• Las crisis emocionales pueden surgir por sobrecarga sensorial (TEA) o frustración impulsiva (TDA).
• ¿Resultado? Momentos de llanto, enojo o necesidad de aislarte, aunque no siempre sabes por qué.
Y encima la gente dice: “es que sos muy dramática” o “te enojas por nada” ... y eso duele.
🧩 4. Las fortalezas también se combinan
• El TEA puede darte hiperfoco en temas que amas.
• El TDA puede darte creatividad, pensamiento fuera de lo común y energía.
• Juntas, estas características pueden hacer que seas una persona increíblemente apasionada, sensible y original.
Ejemplo: Podes escribir un libro con ideas muy profundas, coloridas, detalladas… pero necesitas estrategias para mantenerte enfocada y no dejarlo a la mitad.
🧘♀️ ¿Y entonces cómo se lleva eso dentro?
Convivir con ambas condiciones es como tener dos cerebros compartiendo espacio:
uno que dice “organización, estructura, orden” y otro que grita “¡mira, una mariposa!” 🦋
No es que estés mal. Es que eres una mente diferente, con muchas capas.
Hay días en que todo fluye, y días en que todo se enreda. Pero entendiendo cómo funcionan esas partes de vos, podes armar tu propio mapa.

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